La primera semana de septiembre, nuestra socia Eleni Papazoglou, de la Universidad Agrícola de Atenas, presentó un póster titulado “Cereales poco aprovechados y resistentes al clima en la agricultura sostenible: el potencial emergente de la quinoa, el teff y el tritordeum” en la 36ª conferencia Implementing Sustainable Strategies for Industrial Crops and Products (AAIC), celebrada en Alaska, EE. UU.

La agricultura global enfrenta desafíos sin precedentes debido al cambio climático, incluyendo la reducción de los rendimientos, la mayor frecuencia de sequías e inundaciones y la degradación del suelo. Para garantizar la seguridad alimentaria, es esencial integrar cultivos resistentes al clima que combinen alta calidad nutricional con la capacidad de prosperar en condiciones ambientales adversas. Este trabajo destaca tres cereales poco aprovechados—quinoa (Chenopodium quinoa Willd.), teff (Eragrostis tef) y tritordeum (un híbrido entre trigo duro y cebada silvestre)—que ofrecen oportunidades prometedoras para la agricultura sostenible. A través de una revisión bibliográfica, se exploran sus características agronómicas, beneficios nutricionales y su papel potencial en la diversificación de los sistemas agrícolas y el fortalecimiento de la seguridad alimentaria.
Introducción
La agricultura sostenible requiere la integración de cultivos capaces de resistir la variabilidad climática y, al mismo tiempo, apoyar la nutrición humana. La dominancia de unos pocos cultivos básicos—principalmente trigo, maíz y arroz—ha creado vulnerabilidad en los sistemas alimentarios, ya que estas especies son muy sensibles a factores ambientales adversos. La diversificación de cultivos mediante especies poco aprovechadas puede aumentar la resiliencia, reducir riesgos y promover el equilibrio ecológico.
Quinoa, teff y tritordeum son especialmente prometedores debido a su adaptabilidad a ambientes marginales y a sus perfiles nutricionales excepcionales. Estos cereales no solo ofrecen alternativas para agricultores en climas difíciles, sino que también proporcionan beneficios para la salud de los consumidores, siendo valiosos tanto para la sostenibilidad agroecológica como para la seguridad nutricional.
